Las dos corrientes de
la inteligencia artificial 2026

Ronald Noriega

Ronald Noriega

Estratega de Comunicación y Líder en Transformación Digital Municipalidad de Guatemala

Hay una frase de Paul Virilio que suelo recordar al pensar en innovación. Él decía que “inventar el barco es inventar el naufragio; inventar el avión es inventar el accidente aéreo; inventar la electricidad es inventar la electrocución, y que cada tecnología lleva consigo su
propia negatividad, que aparece al mismo tiempo que el progreso técnico”. He tenido muy presente esta frase durante todo este año al buscar liderar con innovación, porque creo que solo estamos inventando nuevas formas de equivocarnos, nuevas formas de crecer y aprender.

En este nuevo panorama del uso de la tecnología, he visto emerger dos grandes corrientes. La primera es la de quienes han abrazado la inteligencia artificial con entusiasmo absoluto: personas, equipos y organizaciones que, para estas alturas, ya operan con altos niveles de dependencia; no mueven un dedo sin antes consultarle a la IA. En muchos casos, esta corriente está acelerando procesos y abriendo nuevas oportunidades. Creo que la democratización del análisis de datos, nos desbloqueó un nuevo nivel para mejorar la
eficiencia.

Por otro lado, recomiendo mucho escuchar la entrevista a Guillermo del Toro en el estreno de Frankenstein en Ciudad de México. Escucharlo hablar es muy enriquecedor, y su opinión al hablar de tecnología describe muy bien a la segunda corriente: “hecho por humanos, para humanos”. Una corriente que apuesta por lo artesanal, por lo hecho a mano, por lo imperfecto. Una corriente que busca la conexión por encima de la perfección y que rechaza todo lo hecho con inteligencia artificial.

Y es que esto ya lo vivimos antes. Durante años, las marcas persiguieron estándares imposibles de perfección hasta que la realidad se impuso. Recuerdo cuando DOVE, por ejemplo, pasó de promover un único estándar de belleza en sus campañas a impulsar una
conversación global sobre diversidad y body positive. Ya hemos visto caer el perfeccionismo antes.

Creo que con el contenido generado por IA pasará algo similar. Después de la fase de asombro inicial, crecerá un deseo colectivo por historias más humanas y por mensajes que respiren autenticidad.

No sé exactamente qué nos traerá el 2026 en materia de innovación. Quizá nuevas herramientas o, a lo mejor, más preguntas. Pero sí espero que esta tecnología nos haga mejores profesionales, mejores líderes y, ojalá, mejores personas.